La vieja máxima del fútbol que reza “los goles que no se hacen en un arco, se sufren en el otro” se cumplió a rajatabla esta tarde nublada en San Isidro. El Funebrero hizo todo el gasto para llevarse los tres puntos, pero perdonó cuando tuvo sus oportunidades y terminó cediendo un empate 1-1 ante Acassuso que deja un evidente sabor amargo.
Fricción, error y la racha del goleador
Como es costumbre en el ascenso, los primeros 45 minutos fueron un cúmulo de intensidad, pierna fuerte y juego trabado. Las áreas parecían territorio prohibido hasta que, cerca del cierre de la primera etapa (40′), la insistencia dio sus frutos.
Ezequiel Bulacio, con el olfato intacto, capitalizó un grave error en la salida del arquero local y, con el arco a su entera disposición, empujó la pelota para marcar el 1-0. El ex Centro Español sigue intratable y estira su espectacular momento: ya acumula cuatro gritos sagrados en sus últimas tres presentaciones.
El perdón sale caro
En el complemento, Midland no se replegó. Por el contrario, se mostró sólido, dominó los hilos del encuentro y buscó con insistencia el tanto que liquidara la historia. Sin embargo, la falta de puntería y una salvada milagrosa en la línea por parte de Román Etcheverri mantuvieron con vida al dueño de casa.
Y Acassuso no desaprovechó el indulto. Apenas a diez minutos del pitazo final, cuando el Funebrero ya acariciaba la victoria, una jugada de pelota parada perfectamente ejecutada encontró la cabeza de Santiago Bellatti. El frentazo decretó el 1-1 definitivo y ahogó el festejo visitante.
El panorama en la tabla
Este empate priva a Midland de meterse de lleno en el podio de la Primera Nacional. Por ahora, el equipo se ubica momentáneamente en la cuarta posición, aunque cuenta con la ventaja anímica y matemática de tener un partido pendiente. Una vez más, la categoría demuestra su extrema paridad: no hay margen para la relajación ni partidos liquidados antes de tiempo.